Experiencias de vida

Sin despedida

diciembre 18, 2019

Escribo estas lineas únicamente para todas esas personas que lleguen a este pagina debido a la estremecedora experiencia de perder a un ser querido debido a una enfermedad como el cáncer como es mi caso o cualquier otro motivo.

Primero que nada… ¡Lo siento! Lo siento muchísimo y quisiera decirte que tengo el remedio para aliviar ese dolor indescriptible que estas sintiendo pero te estaría mintiendo, no lo hay y lo sé, es desgarrador.

Desde el fondo de mi ser te doy virtualmente un abrazo muy fuerte, de esos que duran minutos, en silencio, solo abrazarte y que sientas que estoy contigo.

Seis meses han pasado desde aquel momento, ese que marcó un antes y un después en mi vida de forma rotunda y devastadora. Jamas llegamos a imaginarnos ni de cerca lo que realmente ocurre cuando un ser indispensable en tu vida ya no está, cuando su tiempo en este mundo ha acabado y no volverás a tenerla en lo que resta de la tuya.

Este post lleva meses en estado «pendiente de publicación», lo he escrito y editado en diferentes fases de mi proceso de duelo y no había tenido la suficiente fuerza para publicarlo hasta ahora.

Finalmente lo haré porque el cancer o la muerte siguen trabajando cada día, no paran y en mis momentos mas difíciles, me costó muchísimo encontrar foros o grupos de apoyo para las personas que habían perdido a un familiar.

Me costó mucho encontrar historias con las que pudiese sentirme identificada y que me ayudaran a entender mi proceso personal para superar la muerte de mi madre.

A continuación les cuento la historia de mi mami quien murió a sus 49 años, el 27 de Mayo del 2019, a las 11:57 p.m.

Febrero del 2019. Tras una visita ginecológica debido a algo de cansancio y un ligero malestar, le diagnostican un mioma uterino, generalmente normal para su edad y entrando en la menopausia.

Le indican que el procedimiento será realizar algunos exámenes y si todo sale bien, practicarle una histerectomía parcial o total (retirar todo el aparato reproductivo femenino).

Semanas de espera por los exámenes faltantes confirman lo que nos temíamos… cáncer de ovario en estadio III.

Los médicos le dan esperanza y le notifican que será sometida a un tratamiento de quimioterapia después de practicarle una operación para extirpar el tumor.

En los mensajes que me envía por WhatsApp me dice que le molesta, no se puede agachar, esta muy cansada pero la operación esta cerca y siente alivio de saber que se lo quitarán. Esta preocupada por mi hermano pequeño, adolescente, quien depende y vive con de ella.

Emigraron a Ecuador en 2018 como consecuencia de la situación de nuestro país de origen, Venezuela. Mi hermana vive en Peru y esta en sus tramites para el permiso de residencia en dicho país.

05 de marzo 2019. Mi mama me llama desconsolada, ha muerto mi abuela. Lloro e intento consolarla.

Cuando cuelgo la llamada recuerdo todo lo que mi abuela aportó a mi vida, soy hija de una madre joven por lo que parte de mi crianza se la debo a mi abuela, mi abuelita.

Vino a visitarme en el 2013 y pude disfrutarla un mes completo, compartimos, cocinamos, nos reímos y nos despedimos. No puedo ser egoísta, mi mama le han detectado una enfermedad que genera mucho miedo y su mama acaba de morir, no se trata de mi sino de ella.

No tengo tiempo para venirme abajo, esta cerca de la operación y necesita apoyo para estar fuerte sin que sus defensas se vean afectadas.

17 de Abril 2019. Llegó el día de la operación. Mi hermana y yo estamos atentas durante todo el día, esperando noticias.

Después de un día muy largo nos llega el mensaje:

La han vuelto a cerrar, no le han podido extraer nada.

Cancer de Ovario – Estadio III

Llamo enseguida y me indican que los psicólogos están hablando con ella, la están atendiendo. No sabemos el por qué y como todo ha cambiado repentinamente.

Unos minutos después, hago una segunda video llamada y logro verla, se ve bien, sonríe y aunque esta un poco adolorida, habla con nosotras. Le damos ánimos y le decimos que estamos esperando hablar con ella cuando vuelva a casa.

Recuerdo que se había cortado el cabello por los hombros antes de la operación para ir haciéndose la idea de perderlo, se veía guapísima.

El post operatorio esta siendo difícil, no puede comer, todo le cae mal, no puede ir al baño y le duele toda la zona pélvica, sin embargo, estamos todos esperando los resultados de otros exámenes para comenzar su tratamiento de quimioterapia.

26 de Mayo. Mi mami me escribe por la noche, tenemos una conversación corta y discutimos por una tontería, lo recuerdo dolorosamente. No nos despedimos y ahí acabo la conversación, esa ultima conversación que jamas pensé que tendría.

27 de mayo. A las 06:00 de la tarde aproximadamente recibo las llamadas, las llamadas que cambiarían mi vida.

Mi mami ingresa al hospital por la mañana con muchos dolores y los médicos comunican que solo le quedan horas, así que piden llamar a los familiares para despedirse.

Estaba en la calle, me quedo en shock, ¿Y su quimioterapia? ¿Que ha ocurrido?; comienzo a llorar sin saber que hacer o a donde ir y a mi cabeza viene el hecho de que soy la mayor de tres hermanos (25 y 15 años) y que una vez mas tengo que dejar a un lado mis emociones para ser el soporte de ellos en esto que estamos a punto de vivir.

Llamo a mi hermana, no podemos hablar, no salen las palabras solo llanto un llanto desconsolado y desgarrador… ¿Que ha pasado? ¿Por qué? Ayer estaba perfecta.

Llego a casa y abro el ordenador para buscar un pasaje del mismo día, que por lo menos me de la oportunidad de despedirme, de abrazarla y estar con ella en sus ultimas horas.

Llamo por telefono para intentar hablar con ella y pienso «al menos por teléfono». Tenia tanta morfina que no podía gesticular, no habla, solo se queja y le digo que iré con ella, que en un día estaré ahí y que la quiero, me respondió «yo a ti»… como pudo.

Fue la ultima vez que hable con mi mami y tenia tanta medicación que ni si quiera sé si estaba consciente de cual hija estaba al teléfono.

Salí esa misma madrugada pero la vida quizo confirmarme que no tenemos el control de nada aunque creamos tenerlo.

Mi mami murió de un paro respiratorio a las 11:57 esa misma noche mientras yo volaba hacia ella.

No la veia desde el 2010, cuando me vine a vivir a España, tenia 21 añitos y mucho miedo por lo que me esperaba en otro país. Recuerdo que ella estaba ahí dándome animo, era una mama joven de 38 años para aquel entonces. Jamas pensé que seria el ultimo abrazo, la ultima foto juntas, la ultima vez que veria su cara.

Y aquí el motivo de este articulo, mi madre descansa y no sufre pero ha dejado un vacío imposible de llenar y una infinidad de preguntas sin respuesta.

Mi hermano pequeño no sabia que mi madre había muerto y como hermana mayor decidí asumir la difícil tarea, esperaron a que yo llegara y le comunicara la noticia. Otro de los recuerdos mas traumáticos de mi vida.

Tuve que llegar después de 10 años a ver su ropa y elegir lo que más le gustaba para que desapareciera de este mundo con ella. Percibir su olor, ver como dejó su sabana por última vez, su toalla colgada de su último baño, su champú con la tapa abierta, sus zapatos y hasta la ultima lavadora que hizo fue una emoción difícil de describir.

Defino este día como el mas traumático de mi vida y me gustaría que nadie tuviese que pasar por eso jamás.

Ese día entendí que ya no era la niña de mamá, que mi vida entraba en una nueva etapa donde esa niña moría con ella, debía afrontar lo que me estaba ocurriendo pero cuando algo malo esta sucediendo en nuestras vidas, mama siempre esta allí para consolarnos y hacernos sentir que todo estará bien, no obstante, yo no lo tendría más y era aterrador.

Los seres humanos no llegamos a imaginar lo estremecedor que es perder la figura materna, todo lo que representa en nosotros y como nos influye en tantas cosas de las que no somos conscientes, ni percibimos, hasta que ya no está.

Las muertes mas difíciles en la vida de los seres humanos son la de los hijos o la de los padres. La de los hijos son las mas desgarradoras porque son todas repentinas y es antinatural que un padre vea morir a un hijo, en cambio la muerte de los padres se asimila mejor porque con la madurez, comprendemos que es el ciclo de la vida y que llegará después de haber vivido sus vidas a plenitud, falleciendo en su vejez.

Sin embargo, las muertes repentinas y violentas sean de quien sea, tienen un tratamiento diferente, no estamos preparados para ello y eso conlleva un proceso psicológico diferente.

En uno de tantos artículos que leí para poder entender todo lo que me estaba pasando, explicaba que la madre era una especie de ancla a este mundo, era la persona que está con nosotros desde el momento en que nacemos y eso creaba un vinculo invisible que al llegar a la edad adulta pasaba desapercibido, pero que en realidad, va mas allá de nosotros y siempre está ahí. Es algo natural en todos los seres humanos.

«Una vez que esa ancla desaparecía, vamos a la deriva.»

Ha sido una de las mejores descripciones para lo que sentía, he pasado toda mi vida adulta queriendo a mi madre y pensaba que podía vivir sin ella, de hecho, lo hacía. Ella vivía en un país de otro continente y yo aquí con la familia que había decidido formar, al ser una mama joven tenía sus planes de vida.

Yo por mi parte, había hecho una vida con su ausencia y ahora que no la tengo siento que me falta el aire, que no hay nada que llene ese inmenso vacío tan indescriptible que ha dejado.

Nuestras vidas transcurren creyendo que las personas, familiares y amigos estarán ahí por siempre.

Los padres forman parte de la base de nuestra vida, son los que nos reconfortan, nos cuidan, nos suben el autoestima y son capaces de todo para defendernos, son ese puerto seguro al que ir ante cualquier dificultad que se nos presente en la vida.

Cuando ese hogar al que siempre puedes volver ya no existe… ¿A donde voy? – La pregunta sin respuesta que más aterra.

Tanto mi hermana, hermano y yo nos sentimos huérfanos, sin padres presentes, perder a mama era nuestra única columna de seguridad, era nuestro hogar y se ha desvanecido sin aviso y sin posibilidad de despedirnos de ella.

Miedo, muchísimo miedo que nada lo hace desaparecer, ¿Depresión? ¡también! una depresión silenciosa para que la gente que te rodea no se preocupe en exceso, para que no intenten consolarte con palabras desacertadas que con toda su buena intención nos dan pero que retumban y molestan a los que hemos vivido una experiencia de tal magnitud, difícil de entender.

He leído que la depresión es un estado completamente normal en un duelo, incluso saludable ya que permite adentrarnos en nuestra tristeza, esa que nos genera la ida de ese ser que hemos perdido, es tocar fondo y profundizar en nuestros sentimientos. Ayuda a nuestro cerebro a procesar y asimilar que el o ella ya no estarán fisicamente con nosotros y hará que puedas respirar un poco más.

Es difícil asumir que no está al otro lado del teléfono, como solía ser y aun me cuesta creer que todo rastro de ella ha desparecido, su paso por este mundo se redujo a fotos y sus tres hijos, te hace replantearte tus esquemas de vida, entender que somos nada en este mundo y que así como venimos nos vamos.

Todavía estoy en mi proceso para asimilarlo y sé que «no se supera sino que se aprende a vivir con ello», sabias palabras de otros que han pasado por esto.

Si has llegado a este articulo por haber perdido a una madre, un hijo, un padre u otro ser querido debido al cáncer o cualquier otro motivo, una vez más, lo siento desde el fondo de mi corazón.

Habemos muchos ahí afuera que estamos pasando por una situación tan difícil como esta y compartir o leer las experiencias de otros, en mi caso, fue lo que más me proporcionó alivio, ayudó a entenderme a mi misma y saber que estaba bien no estar bien, es natural y necesario.

Les quiero recomendar un libro que me ayudó bastante a sentirme mejor, lo escribió la psicóloga americana llamada Megan Devine, que perdió a su marido ahogado accidentalmente mientras estaba con ella.

https://www.casadellibro.com/ebook-esta-bien-que-no-estes-bien-ebook/9788491114796/9621112

Es un libro es de mucha ayuda para toda persona que esté pasando por la perdida pero a mi parecer es de muchísima ayuda para todos los que han tenido una perdida catalogadas como violentas, ya sea por enfermedades como el cáncer, desastres naturales, accidente de trafico, suicidios, bebes recién nacidos y todo lo que se clasifique como muerte violenta.

Dejar pasar el primer año para poder vivir las primeras navidades, el primer cumpleaños, el primer día de la madre, del padre, etc. será el tiempo adecuado para poder decirnos a nosotros mismos que estamos comenzando a salir del duelo.

Si deseas compartir tu historia puedes hacerlo en los comentarios con la ilusión de que otros que estén o estarán pasando por esta experiencia en un futuro, encuentren en nuestras historias compartidas un poco de paz.

Si por el contrario te gustaría conversar por privado, puedes escribir a mi correo electrónico cocoabuttonscom@gmail.com. Leerte me hará mucho bien y espero que compartirla conmigo también sea algo positivo para ti.